Para Amelia, de su mamá Celeste
Adentrándose por las afueras de un castillo hechizado,
entró en escena nuestra princesa guerrera Amelia, esta era su primera misión
desde que asumió la responsabilidad de la corona. Estaba acompañada de la
princesa hechicera Clarice, su hermana mayor.
Ella trabajaba y se esforzaba para ser una buena niña
y una buena princesa. Le salía natural ser fuerte y amable a la vez.
El rey padre Nahuel le aconsejó que estudiara el arte
marcial del karate y para reforzar también esgrima para poder blandir una
espada ya que su valentía era su mayor tesoro y con esos talentos defender a
las personas del reino y sus alrededores.
Luego de dos años de entrenamiento, con la ayuda de su
hermana y hechicera Clarice, Amelia pudo recibirse de guerrera y protectora del
reino con tan sólo tres años de edad. ¡Ella realmente era una genia para
hacerlo en tan poco tiempo! Pero había una razón para esa urgencia.
Ese castillo hechizado pertenecía al reino pero nadie
podía acercarse a él por una maldición que echó una bruja malvada llamada
Dulcinea, y allí estaba atrapada la reina madre Celeste. Prisionera hace dos
años sin poder hacer las compras ó ir de vacaciones reales con sus princesitas
y el rey.
Así que el rey Nahuel le encomendó esta misión
especial a Amelia, que era maestra en el arte de la espada y la acompañaría la
hechicera Clarice como aliada en este viaje para salvar a su madre.
Ellas necesitaban una espada especial para derrotar a
la bruja Dulcinea que se quedó en el castillo como la nueva dueña.
La espada fue hecha por los grandes herreros del
reino, necesitaban que fuera forjada con ingredientes especiales; como chispas
de chocolate (que amaba la mamá reina), hermosas piedras preciosas de rubíes
(que adoraba la princesa Clarice) y perfume de unicornio bebe (el preferido de
nuestra princesa Amelia) con todos esos ingredientes, cortarían el hechizo protector
para poder entrar al castillo, siendo Amelia la elegida para portar la espada.
¡Que destino de valentía le tocaba siendo tan pequeña!
La princesa Clarice que era experta en hechizos le
comentó a nuestra guerrera Amelia que necesitarían romper unas cadenas que
rodeaban el castillo para que saliera la bruja. Así lo hizo la valiente amiga
Amelia, rompió las cadenas de un solo golpe. En un instante la bruja Dulcinea
apareció entre ellas y enseguida Clarice recitó el hechizo que salvaría a su
mamá y al castillo
-“¡Abra Kasuti, Abra la madre.
Encomiendo a los unicornios y seres míticos que la bruja demandante de
maldiciones desaparezca de este castillo y se vaya muy muy lejos!” -
En un segundo, la bruja se esfumó dejando un halo de
luz y polvo.
El castillo se volvió hermoso de repente, la reina
madre que no sabía lo que había pasado, les preparó a sus princesas tazas de té
con torta y galletas recién horneadas.
Luego las princesas avisaron al rey Nahuel que habían
cumplido su misión con un rotundo éxito. Felices y encantadas de su trabajo,
las princesas sugirieron a sus padres que dejaran sus tareas reales para irse
de vacaciones a la grandiosa playa de sus abuelos y disfrutar los juegos de
agua y comidas típicas con su queridísima familia.
Amelia se dio cuenta que siendo valiente, contando con
su hermana, papá y mamá podría llegar muy lejos, tanto así como salvar un
castillo de los hechizos y de paso a quien estuviera en peligro.
Fin
Nota del día martes 18/12Este cuento se me ocurrió en diez minutos, sabiendo que al día siguiente tendría que llevarlo Amelia al jardín para que la señorita Belén se lo contara a todos en la sala turquesa. Espero realmente les haya gustado a los nenes.


Comentarios
Publicar un comentario